En sus orígenes, el Colegio Antonio García Quintana de Valladolid estuvo vinculado a la Escuela Normal o Seminarios de Primeras Letras.
Fue en 1926 y por una Real Orden de 2 de Febrero cuando se dispuso la construcción del edificio actual, recibiendo el encargo el arquitecto D. Eduardo Callejo, natural de Valladolid y patrocinador de la Escuela.
El edificio fue concluido en 1930 y en el que se instalaron separadas las Escuelas Normales de Maestros y de Maestras, aunque en 1.932 tuvieron que adaptarse a la nueva legislación republicana que ordenaba fundirlas en una única Escuela Normal.
Durante la Guerra Civil fue utilizado como Hospital Legionario y, durante algún tiempo, como sede transitoria de la Universidad. Al acabar la guerra recuperó su función original.
El edificio fue reformado en 1978, después del traslado de la Escuela Universitaria del Profesorado a un nuevo edificio, habilitándose para dar cabida a los antiguos colegios de prácticas, que han venido funcionando por separado.
Por último, en 1987, según orden del B.O.E. de 5 de Mayo, se fusionaron los dos centros y pasó a denominarse Colegio Público de Prácticas García Quintana, domiciliado en Plaza de España, 7.
renovación. Si algo ha caracterizado siempre al Colegio Antonio García Quintana es su adaptación a los tiempos y lo que toca ahora es subirse al tren de las nuevas tecnologías.
Para ello, el centro está involucrado en diferentes proyectos con el fin de llevar a todas las aulas una nueva herramienta de trabajo con la que completar su formación.
Asimismo, fomenta la convivencia de sus alumnos y el contacto con la naturaleza a través del Aula de Naturaleza.
En un año dedicado al teatro, en el centro se están ensayando numerosas obras que serán representadas en la biblioteca, los salones de Caja España y durante la Semana Cultural. Precisamente esos días son muy importantes en el colegio y todo el centro se vuelca en la celebración de diferentes actividades con las que sacar de la rutina a los alumnos y fomentar el gusto por diferentes disciplinas.