El Colegio Gabriel y Galán fue inaugurado en la década de los años setenta, para acoger el alumnado de las familias que se habían instalado en el Barrio de la Pilarica como consecuencia, en su mayoría, de la llegada de gente trabajadora proveniente de provincia limítrofes que abandonan sus pueblos y ciudades para trabajar en una floreciente industria que se establece en Valladolid.
Con el paso de los años, la población fue envejeciendo y hoy en día el colegio asume mucho alumnado inmigrante, que es el que le permite seguir funcionando.
Principalmente por este motivo, el Colegio Gabriel y Galán trabaja valores como la responsabilidad como capacidad u obligación de responder de los actos propios y, en algunos casos, de los ajenos así como responsabilidad en los actos, en el trabajo y en el comportamiento; el respeto al aceptar y asumir libre y voluntariamente las diferencias de sexo, raza, religión..., así como las normas de convivencia; la colaboración para contribuir con el propio esfuerzo a la consecución o ejecución de algo en lo que trabaje con otro u otros y el diálogo como conversación respetuosa entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos hacia un fin común.
Con estos valores, en el centro pretenden formar alumnos que creen su propia identidad, así como una concepción de la realidad, que integre, a la vez, el conocimiento y la valoración ética y moral de la misma. La formación plena ha de ir dirigida al desarrollo de su capacidad para ejercer, de manera crítica y en una sociedad plural, la libertad, la tolerancia y la solidaridad.
En el Colegio Gabriel y Galán se trabaja la integración del alumnado inmigrante así como de los niños de etnia gitana a través de un programa de actividades de refuerzo, coordinadas por el tutor en consonancia con los especialistas. Dichos apoyos se realizan en la propia aula o fuera de ella, impartidos por el profesorado con horas libres dentro de la jornada lectiva. Además, cuenta con la colaboración del Equipo de Orientación y Profesorado de Apoyo para lograr una compensación educativa, entendida como forma de paliar las desigualdades sociales.