La integración es la seña de identidad del colegio público Pedro Gómez Bosque. Todo en él está pensado para que niños con problemas de movilidad accedan a una formación sin barreras. Ésta es su esencia, su seña de identidad, de la que se sienten orgullosos y que defienden como el valor que enriquece a todos, padres, profesores y escolares. Desde la fundación del colegio, la comunidad educativa se afana en hacer honor a su nombre, el del insigne humanista que se dedicó a velar por los derechos de los niños y la protección de la infancia. En la entrada del centro, una pequeña escultura recuerda el homenaje que en 2003 se dedicó a quien les legó su propio nombre y con él, su memoria.
El edificio, las aulas, el material, el equipamiento, los docentes, los padres y los alumnos están preparados para facilitar esta integración. En principio, los progenitores muestran su preocupación por que este ideario pueda repercutir en la calidad educativa de sus hijos. Pero el día a día ha demostrado lo contrario. Que los niños aprenden las materias tal y como exige Educación, a la vez que se enriquecen de las diferencias entre iguales, con el beneficio de que en ellos se despierta el compromiso solidario por quienes les necesitan. Aceptación, compañerismo, integración y solidaridad, un marco de convivencia forjado en valores cuya aspiración es que se refleje en edades posteriores y en otros entornos fuera de las aulas.
Tal es así, que el Gómez Bosque abre sus puertas a tres alumnos del centro especial de Asprona del Camino de Obregón. Lo denominan «educación compartida» y es la fórmula para estimular a los menores con discapacidad poniendo a su servicio todo un entorno capacitado para ello.
La Dirección, consciente de que no llevan el mismo ritmo, pone las herramientas precisas para que nada entorpezca la formación de cada uno de los 200 escolares, 12 de ellos con problemas. Lo hacen posible profesores de apoyo, auxiliares y la inestimable colaboración del alumnado, siempre dispuesto propiciar la participación de sus compañeros. «Se pelean por llevar las sillas de ruedas, les hacen gracias y cuando salimos fuera a ver instalaciones públicas entre todos salvamos las barreras», apunta el jefe de estudios, MartínBarrientos, en su descripción de la diversidad enriquecedora de su centro.