Adaptación del proyecto curricular a la evolución de cada niño, promoción de los valores democráticos y del pluralismo y la diversidad como fuentes de riqueza social, educación científica y tecnológica para formar a ciudadanos del presente. Una ciudadanía crítica y reflexiva, solidaria con el más desfavorecido y responsable con el medio ambiente. Estos son los pilares del proyecto que, hace ahora un cuarto de siglo, puso en marcha un claustro comprometido con los avances en materia educativa y la realidad del barrio que les acogía (La Rondilla) y al que se abrió desde un primer momento en una relación de ida y vuelta.
Con esta herencia, siempre presente en todas las actividades lectivas o extraescolares, y la gestión que se ha hecho de ella, no es de extrañar que el Colegio Público Gonzalo de Berceo se haya posicionado del lado de la calidad y la innovación. Del lado de las necesidades de alumnado y familias. «Siempre hemos mantenido una dinámica puntera con proyectos de innovación muy favorecedores para la vida escolar del barrio», explica su actual director, Adolfo Román, vinculado al Gonzalo de Berceo desde hace siete años.
El reconocimiento a vocación y esfuerzo se ha traducido tanto en una aumento de la matrícula como en la concesión de galardones, con los que se avala su firme apuesta cultural. Entre los más recientes, el Primer Premio Castilla y León de Fomento a la Lectura por su activa y fructífera participación en el programa Aprendiendo con el periódico (el pretexto que llevó al equipo televisivo de Los Lunnis hasta el colegio) y el accésit al Premio Nacional de Fomento a la Lectura o los primeros premios Internacional de Cortometrajes y La Fila de Castilla y León.
Escuela de padres.>/a> Una trayectoria inconcebible sin la confianza de las familias. Las tutorías y los encuentros programados con éstas, insiste Román, son «la clave para lograr la implicación de toda la comunidad» en el día a día del colegio, para hacer de éste lo que es. De ahí que, entre otras tantas propuestas, cada jueves de este mes y en sesiones de dos horas, un grupo de familias haya hecho posible la Escuela de Padres y abierto el debate de temas como los lazos afectivos, el comportamiento de los menores o la calidad del tiempo a compartir.