Su carácter de colegio bilingüe, la aplicación de las nuevas tecnologías como herramienta diaria, la puesta por una metodología activa que convierte en protagonistas de su propio aprendizaje a niños cada vez más autónomos y responsables, la estrecha comunicación tejida entre los tres agentes de la comunidad educativa (profesorados, alumnado y familia) y un clima de convivencia positivo. De hacer una encuesta a pie de patio entre los padres de los menores escolarizados en el CEIPNarciso Alonso Cortés, estas serían algunas de las razones apuntadas en el haber de un centro cuyo claustro ha sabido crecerse ante las adversidades y aliarse con la calidad. Un trabajo recompensado oficialmente en 2002-2003 con la concesión del Premio a la Mejora de la Calidad Educativa.
El envejecimiento de la población de las zonas e influencia o la pérdida del pupilado de 7º y 8º de EGB con la reforma de turno escribió en pasado los cursos en los que la matrícula rozaba el millar. Una época a la que se logró pasar página con la llegada de familias jóvenes al Campo de Tiro u Orquídea y, sobre todo, con su conversión en colegio bilingüe gracias a la política de compensación educativa e igualdad de oportunidades practicada entonces por el MEC en áreas más desfavorecidas (perfil que entonces cumplía Pajarillos). «No podemos atender en torno al 30% de las nuevas solicitudes», ejemplifica su directora Concha Martín, quien destaca por encima de todo el «esfuerzo conjunto» realizado por el claustro y las familias. «Como todo proyecto experimental, el programa de centro bilingüe nació sin unas directrices marcadas para ir evolucionando poco a poco y darnos el prestigio que tenemos actualmente», resume Martín.
En red. Pero su vocación transformadora y su implicación en el desarrollo integral de una nueva ciudadanía va más allá. Por iniciativa común, y en torno a un seminario heredero del ya extinto y pionero plan de zona, todos los centros educativos de la red pública y concertada de Pajarillos se reúnen mensualmente con el objetivo de aunar esfuerzos en frentes como «la preocupante bajada de la participación de las familias» y de organizar actividades como el Día de la Paz o la Semana del Libro.