Ha tenido que pasar más de una década para que se hiciera la sombra sobre las cabezas de quienes septiembre tras septiembre acuden puntualmente a la cita cultural con la España más plural, para que la Feria de Folclore y Gastronomía dé en su vigésimoséptima edición un paso hacia adelante. Los vallisoletanos que peregrinen hasta Parquesol en busca de su dosis de arroz a la zamorana, pote gallego o papas arrugás tendrán por fin su pequeño oasis más allá del escaso metro de tregua concedido por el astro rey junto a la veintena de barras, más allá de la privilegiada caseta de Andalucía. Así, y sin olvidar que ha sido etiquetado aún como «un experimento» a perfeccionar en años venideros, la explanada del Zorrilla contará con un pequeño espacio techado en el que rendirse a lo mejor de cada casa sin desfallecer.
Una mejora reclamada «desde la quinta feria que se celebró en este recinto», tal y como recuerda el presidente de la Federación de Casas Regionales, José Bellido. «Es un proyecto que entraña ciertas dificultades técnicas por los aires que soplan en esta zona de la ciudad, por lo que, hagamos lo que hagamos, la seguridad tiene que ser lo primero», explica Bellido antes de apuntar que en este primer año «de prueba» se habilitará «una techumbre de lonas». ¿La idea final? Dar sombra a una tercera parte del recinto ferial, de unos 7.000 metros cuadrados. «Aunque parezca una fanfarronada, nuestro objetivo no es que suba más o menos gente, sino que quienes ya acuden -unos 46.000 visitantes de media por día- estén lo más a gusto posible», insiste el presidente del colectivo organizador, que no descarta proponer en un futuro al Ayuntamiento que este espacio disponga de algún tipo de mesas, sillas o bancadas. «Siempre hay cuestiones mejorables, y más en un emplazamiento como éste. Los proyectos nunca terminan de cerrarse», sentencia quien del sábado 5 al domingo 13 vivirá «pendiente de los detalles», de las visitas de las delegaciones oficiales procedentes de las distintas provincias y comunidades que integran la federación.
«No estamos preocupados excesivamente por la crisis porque, como dice el refrán castellano, un día es un día y las fiestas son las fiestas, pero sí que estamos en alerta como toda la ciudadanía,. Salvo en aquellos casos en los que el producto se encarezca en origen o por cuestiones de mercado, el acuerdo ha sido el de mantener los precios del año pasado», tranquiliza Bellido antes de reconocer en paralelo el esfuerzo de las 850 personas que harán posible esta XVII edición. «Quienes están cara al público y quienes están en las cocinas, muchas personas mayores que cultivan la tradición culinaria, lo que es siempre garantía de éxito».